
Construir inclusión real para las personas autistas, fortaleciendo la capacidad de familias, instituciones y sistemas públicos para garantizar derechos, diseñar apoyos adecuados y eliminar barreras durante todo el ciclo de vida.
Trabajamos desde el enfoque de derechos humanos, el modelo social de la discapacidad y con la voz autista al ce
Construir inclusión real para las personas autistas, fortaleciendo la capacidad de familias, instituciones y sistemas públicos para garantizar derechos, diseñar apoyos adecuados y eliminar barreras durante todo el ciclo de vida.
Trabajamos desde el enfoque de derechos humanos, el modelo social de la discapacidad y con la voz autista al centro, para que la inclusión deje de depender de buena voluntad y se convierta en práctica, política pública y estándar institucional.

Un México donde las personas autistas puedan vivir con dignidad, autonomía y participación plena, porque los sistemas —educación, salud, trabajo, comunidad y gobierno— están diseñados para incluir.
Visualizamos un país donde:
Un México donde las personas autistas puedan vivir con dignidad, autonomía y participación plena, porque los sistemas —educación, salud, trabajo, comunidad y gobierno— están diseñados para incluir.
Visualizamos un país donde:

Creemos que la inclusión no es un acto de buena voluntad, sino una obligación social y estatal. No trabajamos desde la lástima ni desde el asistencialismo.
La voz y la experiencia de las personas autistas no son un complemento: son parte central del diseño, las decisiones y las pri
Creemos que la inclusión no es un acto de buena voluntad, sino una obligación social y estatal. No trabajamos desde la lástima ni desde el asistencialismo.
La voz y la experiencia de las personas autistas no son un complemento: son parte central del diseño, las decisiones y las prioridades de ALETEAA.
Rechazamos enfoques, intervenciones y discursos que infantilizan, patologizan o violentan. Todo apoyo debe proteger la integridad, la autonomía y la identidad de la persona.
Trabajamos con evidencia, formación y metodología, pero siempre desde un marco de derechos humanos. No todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable.
El autismo no es una etapa. Pensamos y trabajamos para la infancia, la adolescencia, la adultez y la vejez, combatiendo los vacíos históricos en las transiciones.
No nos conformamos con resolver casos individuales. Buscamos transformar prácticas, instituciones y políticas para que la exclusión deje de reproducirse.
Nos exigimos que lo que decimos, hacemos y promovemos esté alineado. La inclusión empieza en cómo trabajamos y cómo decidimos.
Diseñamos procesos de acompañamiento y evaluación que respetan la dignidad, la autonomía y los derechos de las personas autistas y sus familias.
Nuestro trabajo no se centra en “corregir” a la persona, sino en entender necesidades reales, eliminar barreras y construir rutas claras hacia apoyos adecuados.
Trabajamos desde prácticas basadas en evidencia, rechazando enfoques dañinos, infantilizantes o exclusivamente patologizantes.
El resultado son rutas comprensibles, respetuosas y accionables, que permiten a las personas y familias tomar decisiones informadas y no navegar el sistema en soledad.
Acompañamos a escuelas, empresas, servicios públicos y equipos de primera respuesta para que desarrollen capacidad real de inclusión, más allá de la buena intención.
Nuestra formación no es sensibilización simbólica:
es formación práctica, orientada a cambiar cómo operan las instituciones en el día a día.
Trabajamos en ajustes razonables, comunicación accesible, manejo de situaciones complejas, diseño de protocolos y cultura organizacional.
El objetivo es que las instituciones sepan responder sin improvisar, reduzcan errores y garanticen derechos de manera consistente.
Desarrollamos programas comunitarios que responden a los vacíos históricos que enfrentan las personas autistas, especialmente en la adolescencia, la adultez y las transiciones de vida.
Nuestros programas buscan:
No trabajamos desde la asistencia puntual, sino desde la construcción de condiciones comunitarias que sostengan la inclusión a largo plazo.
Participamos en espacios de diálogo, consulta y colaboración con instituciones y actores sociales para contribuir a que los derechos de las personas autistas se reflejen en marcos normativos, lineamientos y prácticas públicas que respeten su dignidad y diversidad.
Aportamos:
Nuestro objetivo es que el acceso a derechos, apoyos y ajustes no dependa de esfuerzos aislados, sino que forme parte de un enfoque institucional y de responsabilidad del Estado en materia de derechos humanos.
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